
Reflexiones sobre la Cumbre Amazonica del Agua
➡️ Mira aquí el video

LA IGLESIA CATOLICA MARCA UN HITO HISTÓRICO EN LA DEFENSA DE LOS RÍOS AMAZÓNICOS
Durante tres días, la Cumbre Amazónica del Agua tuvo lugar en Iquitos, la ciudad más importante de la amazonía peruana. Este encuentro reunió a aproximadamente 400 delegados de diversas comunidades, incluyendo pueblos indígenas, comunidades campesinas, quilombos, organizaciones sociales, líderes religiosos y representantes de la sociedad civil, provenientes de 10 países y 14 regiones del Perú. Fue un evento cargado de simbolismo y compromiso en la defensa de los ríos amazónicos, bajo el liderazgo de la iglesia católica.
En un ambiente de interculturalidad y solidaridad, bajo el lema «Somos Agua, Somos Vida, Somos Esperanza», los participantes se unieron en un poderoso llamado por el derecho al agua, inspirados en las enseñanzas de Jesús como fuente de agua viva y guiados por documentos papales como Querida Amazonía, Laudato Si y Laudate Deum. Se discutieron problemas como la minería, la deforestación y la creciente contaminación, también celebraron la resistencia de los pueblos indígenas y las comunidades de fe que defienden la vida. Se destacó la paradoja de la falta de agua potable en una Amazonía rica en agua dulce.
El Monseñor Carlos Castillo sostuvo que hay un clamor humano que cada día crece más, destacó el testimonio de una lideresa indígena sobre el envenenamiento sistemático que sufren las poblaciones a causa del derrame de petróleo, afirmando que esto es parte de una política internacional. “Los gobernantes están implementando políticas generalizadas de exterminio”. En respuesta a esta situación, instó a la población a organizarse y aprender de aquellos sectores que son ejemplo de resistencia ante el sufrimiento que amenaza con destruirnos. Monseñor Castillo concluyó su mensaje con un llamado a la transformación, no para terminar esta etapa con un exterminio, sino como una resurrección de nuestros pueblos.
Durante la cumbre, se presentaron testimonios conmovedores sobre el impacto de la contaminación en los ríos, con especial énfasis en la participación de mujeres afectadas por la contaminación de sus fuentes de agua y territorios. Los asistentes reafirmaron que el agua es un don sagrado y se comprometieron a protegerla para garantizar la supervivencia de los ecosistemas amazónicos y de todos sus habitantes, tanto humanos como no humanos. A lo largo del encuentro, resonó el clamor del agua que fluye por los ríos amazónicos, recordándonos constantemente la interconexión entre los pueblos y la urgente necesidad de actuar para preservar este recurso vital.
El Cardenal Pedro Barreto subrayó que la Iglesia católica siempre ha sido una defensora de la creación de Dios. “Desde hace 11 años trabajamos en una red eclesial panamazónica. Contamos con una Conferencia Eclesial que incluye a los nueve países amazónicos. Hay un esfuerzo conjunto de la Iglesia para articular no solo en los ámbitos estrictamente eclesiales, sino también con el sector empresarial y el sector social”.
En un momento de unión y esperanza, los asistentes se comprometieron a seguir luchando por el acceso al agua potable y a colaborar en la protección de los bosques y ríos de la Amazonía para las futuras generaciones, concluyendo con la Declaración por el derecho al agua.
La declaratoria denuncia la crisis ambiental y social que amenaza la vida y el equilibrio territorial, destacando problemas como la minería, explotación petrolera, narcotráfico y extractivismo, que incrementan la contaminación y el cambio climático. La indiferencia gubernamental y políticas destructivas agravan la situación, vinculándose al crimen organizado. Los defensores del agua enfrentan asesinatos, mientras las comunidades sufren conflictos y deterioro social por el mal uso del agua. La falta de apoyo a actividades sostenibles perpetúa la desigualdad, afectando a mujeres, pueblos indígenas y comunidades rurales. Es esencial escuchar estas voces y actuar para proteger los territorios y asegurar un futuro justo.
La lucha por el agua y el medio ambiente es fundamental en un contexto de crisis. Defensores de los recursos naturales resaltan la importancia de proteger el entorno, destacando el derecho de ríos y lagos a fluir sin contaminación, alineado con cosmovisiones indígenas en las cuales el agua tiene un lugar central. La juventud y las y los laicos comprometidos son clave en esta resistencia, promoviendo la justicia ecológica y recordando la responsabilidad colectiva en la protección ambiental. Las prácticas sostenibles de las comunidades ofrecen modelos transformadores, formando un movimiento por un mundo más justo y sostenible, donde la lucha por el agua representa la lucha por la vida.
El obispo de Iquitos, Monseñor Miguel Angel Cadena, principal gestor de la cumbre, concluyó la misa de clausura con mucho optimismo: “Ha venido muchísima gente que quiere preservar este bioma tan importante para el planeta y entregando su esperanza, su vida, sus energías al servicio de este bien común que es precisamente la Amazonía. La iglesia quiere escuchar. Necesitamos escucharnos para proponer una vida digna para todos”, concluyó.
La Cumbre Amazónica congregó a los máximos representantes de la Iglesia Católica del país, como el Cardenal Carlos Castillo y el Cardenal Pedro Barreto. Además de representantes del Vaticano. Este evento fue impulsado por la Vicaría del Agua del Vicariato Apostólico de Iquitos, con la colaboración del CELAM, la REPAM, la Red Iglesias y Minería, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, la Facultad de Teología de la Universidad Católica (PUCP), CEAMA, Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), Movimiento Laudato Si’ Forum Solidaridad Perú, Fundación Moore y Aguas Amazónicas, y con el apoyo de Adveniat, Misereor, la WCS y Porticus.
Al concluir la misa de clausura, el Vicariato de Puerto Maldonado aceptó el desafío de ser la sede de la segunda Cumbre Amazónica del Agua, en una fecha que aún se determinará.

Barreto: colaboración social, eclesial, económica y política para el bien común y gestión del agua
🎧➡️ Escucha el mensaje

Mons. Miguel Ángel Cadenas llama a trabajar por la dignidad de la creación y la dignidad humana
🎧➡️ Escucha el mensaje

Bajo la consigna “somos agua, somos vida, somos esperanza” se abre en Iquitos la Cumbre Amazónica del Agua
El evento que inició hoy se prolongará hasta el próximo viernes 3 de octubre. Son alrededor de 400 personas de distintas nacionalidades las que han llegado hasta Iquitos, capital del departamento de Loreto en la Amazonía peruana para llevar a cabo este espacio de reflexión y análisis sobre la situación, el contexto y la realidad que se proyecta sobre el agua en la Amazonía (un bien para salvaguardar la vida del planeta). La cumbre es promovida por la Vicaría del Agua del Vicariato Apostólico de Iquitos y apoyada por un buen número de organizaciones sociales y eclesiales que tienen presencia en la Amazonía.
El acto de bienvenida estuvo precedido por dos momentos significativos llevados a cabo por la iglesia amazónica. El primero fue la misa celebrada en la iglesia matriz de Iquitos por la custodia de la creación, durante la noche del 30 de septiembre; posterior a ello, se realizó la proyección del audiovisual “Agua y Amazonía” en el Centro Pastoral del Vicariato de Iquitos. Un segundo momento, fue el espacio de reflexión, oración y espiritualidad que se llevó a cabo en la mañana del 1 de octubre, previo al acto de bienvenida; allí, representantes de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Italia, México y Perú interactuaron entre sí en un acto simbólico que proyectó la esperanza que se tiene para la cumbre.
Durante el acto de bienvenida
Con una mesa de lujo, que contó con representación de los pueblos indígenas, la juventud, la iglesia amazónica y el propio Vaticano, se dio apertura oficial a la Cumbre Amazónica del Agua. Allí, resaltaron las palabras de Mariluz Canaquiri, presidente de Federacion Kukama Huaynakana Katawara Kana, quien en una frase puede resumir gran parte del sentido de la cumbre: “Defender los ríos nos da vida y dejará vida a nuestras futuras generaciones. Nuestros bosques toman agua, nuestras tierras toman agua. Los alimentos del día están ahí por nuestros ríos. El agua que cae del grifo viene de los ríos. ¿El día que el agua no se pueda tomar qué tomaremos? ¿cuándo la tierra no produzca, qué comeremos? Sin ríos no hay bosque y sin bosque no hay vida”.
El pueblo Kukama, presente en la zona de influencia del río Marañón y con un territorio que se extiende hasta la jurisdicción de Brasil, ha sido protagonista en la lucha por la defensa de las fuentes de agua. Mariluz Canaquiri, resaltó la importancia de las mujeres kukama y su papel en la defensa de los ríos: “Nosotras las mujeres emprendimos una gran lucha en defensa de nuestra vida. Demandamos al gobierno para que se resguarden nuestros ríos. Todos consumimos agua, los seres humanos, las plantas y seres de diferentes especies. Sin ello, no podemos vivir.” Es válido mencionar que, hoy en día el río Marañón es considerado sujeto de derechos, luego de que la lucha de mujeres kukama desembocara en la promulgación de una sentencia que así lo establece; sin embargo, este dictamen judicial no se cumple en la práctica y los daños al río y al ecosistema persisten.
Por otro lado, Mons. Miguel Ángel Cadenas, obispo del Vicariato Apostólico de Iquitos resaltó la importancia del sentir los ríos para conocer el papel que juegan en el equilibrio de la vida. “Citando a Juan Carlos Galeano: la mejor manera de conocer a un río es sintiéndolo” afirmó Mons. Cadenas en su saludo. En ese sentido, recordó dos escenarios claves para entender la problemática por la que pasan las fuentes de agua en el departamento de Loreto y que impactan al bioma amazónico. En primer lugar, el obispo de Iquitos hizo referencia al derrame de petróleo ocurrido el 3 de octubre del 2000 en San José de Saramuro; el registro oficial habló de unos 5500 barriles de petróleo que impactaron las aguas del río Pastaza, deteriorando la situación de la flora y fauna de la Reserva Nacional Pacaya-Samiria, afectando el pescado para el consumo local y los cultivos de las comunidades aledañas.
El segundo escenario citado por Miguel Cadenas fue la situación que viven los asentamientos humanos 21 de Septiembre e Iván Vásquez, en el distrito de Punchana-Iquitos. “Los pobladores de estos asentamientos están en un desagüe abierto, con una sentencia del tribunal constitucional que no se cumple”. Las más de 4000 personas de la zona ven como el acceso al agua potable está lejos de materializarse y como los desechos residuales de un hospital, una estación de gasolina y un CAMAL (matadero municipal) circulan por el sector generando afecciones a la salud, de niños, jóvenes y adultos. Mons. Miguel Ángel Cadenas calificó la cumbre como un espacio de audacia en donde se debe recalcar la consigna “somos agua, somos vida, somos esperanza”.
El agua se comparte, se defiende y se celebra
El acto de bienvenida contó con las palabras que el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el servicio del Desarrollo Humano Integral, y quien lanzó otra de las consignas que marca el sentido de la cumbre “El agua no es solamente un recurso “útil”, sino que es un derecho humano fundamental, un bien común que debemos custodiar y compartir. Donde el agua es contaminada o acaparada, se hiere la dignidad de los pueblos y se rompe la armonía de la creación” afirmó a los presentes a través de un mensaje en video elaborado para la cumbre. El cardenal Czerny resaltó que la sabiduría de los pueblos amazónicos permite recordar que el agua no se vende, no se posee y no se negocia; por el contrario, es un recurso que se comparte, se defiende y se celebra como signo de comunión en el camino de la vida.
El prefecto del Dicasterio para el servicio del Desarrollo Humano Integral calificó la Cumbre Amazónica del Agua como un signo de esperanza en este año jubilar, y animó a que las reflexiones y compromisos del encuentro se orienten hacia la ecología integral. Estas afirmaciones fueron respaldadas por la intervención del cardenal Pedro Barreto, presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), quien recordó la importancia de realizar el evento en Iquitos, una ciudad donde el 60% de la población no tiene acceso al agua potable; además el cardenal Barreto recordó que el camino de la Querida Amazonía y la defensa de lo que hay en ella, inició en un primer momento en el Puyo (Ecuador) y dio un paso agigantado tras la visita del papa Francisco I a la ciudad de Madre de Dios, Amazonía peruana.
Lo que viene para la cumbre
La Cumbre Amazónica del Agua busca diversificar la participación de distintos grupos organizados. Durante la apertura se recordó la pre-cumbre juvenil que se tuvo en Iquitos, semanas atrás y que resaltó el papel de los jóvenes para defender la Amazonía, el agua y los bosques. Micaela Mercado Flores, representante de la Cumbre Juvenil Amazónica, afirmó que “el evento es un espacio en donde podemos alzar la voz como jóvenes. Esta no es una lucha de edades, es una lucha de todos. El agua es cultura, es identidad”. El abogado Abel Chiroque, representante de la Defensoría del Pueblo-oficina Loreto, sentenció que «la cumbre es un llamado a la acción, no es un evento para hacer un pronunciamiento, es unir esfuerzos para atender el llamado del río Amazonas. Hoy en día la minería ilegal está en expansión desproporcionada y sin control (aumento del precio del oro). Debemos reflexionar sobre la necesidad de unir esfuerzos para motivar a la acción”.Durante la primera mañana, la organización de la cumbre llevó a cabo el espacio de análisis participativo denominado “Café Global”, para concluir el primer día de cumbre se espera la realización del panel “Agua y Justicia” y del conversatorio “Agua y comunidades: Diversidad e interconexiones biológicas y culturales en la Amazonía”. El jueves 2 de octubre, la agenda estará marcada por la ejecución de 13 talleres en simultáneo y el compartir de experiencias. El viernes 3 de octubre, se realizará una reflexión alrededor de los cuatro sueños expuestos por el papa Francisco I en Querida Amazonía y se llevará a cabo la lectura y aprobación de la declaración de la cumbre.

Más de 300 personas de 10 países asistirán a la Cumbre Amazónica del Agua en Iquitos
La ciudad de Iquitos, situada en el corazón de la Amazonía peruana, se está preparando para convertirse en el centro de un evento vital para la conservación de los recursos hídricos: la Cumbre Amazónica del Agua.
Organizada por la Vicaría del Agua del Vicariato Apostólico de Iquitos, esta cumbre se llevará a cabo a partir de mañana del 1 al 3 de octubre de 2025 y se presenta como un espacio de reflexión y acción frente a la crisis hídrica que afecta a las regiones amazónicas.
A pesar de estar rodeada de ríos majestuosos, la situación en Iquitos es alarmante: muchas viviendas carecen de acceso continuo a agua potable (el 60,3% de la población no tiene acceso a este recurso), obligando a las familias a extraer agua de ríos contaminados.
El Vicariato de Iquitos ha estado apoyando a comunidades en diversos procesos durante décadas. Entre ellas están comunidades afectadas por derrames de petróleo en el Marañón y comunidades que hubieran sido impactadas por la Hidrovía Amazónica. También ha apoyado a las mujeres de Huaynakana Kamatahuara Kana, quienes interpusieron una demanda que resultó en la declaración del río Marañón como Titular de Derechos.
Desde hace una década el vicariato también acompaña a los asentamientos humanos 21 de Setiembre e Iván Vásquez, en el distrito de Punchana, que viven al borde de un desagüe a cielo abierto. Allí apoya a la comunidad en su lucha por mejorar las condiciones de vida. Con el respaldo de organizaciones legales y la Iglesia, se ha exigido el acceso a agua potable y saneamiento y el cierre de un canal de desagüe a cielo abierto. Así, hace dos años, el Tribunal Constitucional dictó un fallo a favor de los asentamientos, reconociendo graves violaciones a derechos básicos. Esta decisión se considera un referente jurídico para la exigencia de derechos en la región y obliga al Estado a planificar respuestas organizadas a la situación. Se resalta la importancia de la organización comunitaria para generar cambios y la urgencia de mejorar la dignidad en los barrios periféricos y la planificación de las zonas urbanas.
La Cumbre Amazónica del Agua cuenta con la colaboración del CELAM, la REPAM, la Red Iglesias y Minería, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, la Universidad Católica (PUCP), CEAMA, el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), Forum Solidaridad, IDL, la WCS, la Fundación Moore y Aguas Amazónicas.
La cumbre será un espacio de diálogo entre la ciencia, la fe y los pueblos indígenas, inspirado en los documentos Laudato Si y Querida Amazonia, de la iglesia católica, para escuchar el clamor de las comunidades amazónicas y de la tierra y el agua, y convertirlo en un compromiso concreto por el cuidado del planeta.
El Monseñor Miguel Ángel Cadenas Cardo, subraya la importancia de esta iniciativa: “El bien común implica cuidar el medio ambiente; los ríos son vitales para la seguridad alimentaria. La Cumbre Amazónica del Agua busca conectar a personas e instituciones que comparten la misma preocupación, promoviendo acciones conjuntas para proteger este recurso esencial”.
No solo abordará problemas locales, sino también desafíos globales. El evento culminará con la lectura y aprobación de una declaración que servirá de base para futuras acciones locales y a nivel de la cuenca amazónica en torno a la protección del agua en la Amazonía. En palabras de Cadenas, refiriéndose al caso de los asentamientos humanos sin agua y saneamiento, “cumplir con el mandato del Tribunal Constitucional es una obligación moral para reducir enfermedades y sufrimiento, y evitar pérdidas económicas significativas”.
La Cumbre Amazónica del Agua representa un momento crucial para la región y el planeta, un llamado a la acción para salvar nuestros ríos y, con ellos, nuestro futuro.
Objetivos de la Cumbre:
- Dar visibilidad a los impactos de la crisis ambiental sobre los ecosistemas acuáticos de la Amazonía occidental, afectados por la extracción de petróleo, la deforestación, las represas hidroeléctricas y las actividades mineras ilegales.
- Promover una colaboración eclesial y social para la protección de los ríos y el reconocimiento del derecho universal al agua y a los servicios básicos.
- Compartir experiencias y fortalecer una cultura del cuidado del agua, prestando especial atención a las ciudades amazónicas donde el acceso al agua segura es insuficiente.
Entre los resultados esperados de la cumbre se encuentran el fortalecimiento de una red de grupos y comunidades que trabajan en defensa del agua en la Amazonía; un programa formativo para niños, adolescentes y jóvenes enfocado en la gestión responsable del agua; y un documento que recoja las solicitudes de las comunidades amazónicas para ser presentado en foros nacionales e internacionales.
Según el programa, los trabajos concluirán con un documento de reflexión y propuestas de acciones concretas a tomarse en conjunto.

Entrevista al Monseñor Miguel Ángel Cadenas, OSA, Obispo del Vicariato Apostólico de Iquitos sobre la importancia de la Cumbre Amazónica del Agua
🎧➡️ Escucha la entrevista
El monseñor Cadenas, destaca la importancia de este evento internacional, impulsada por el Vicariato de Iquitos, que busca proteger este recurso vital para la vida y la biodiversidad. A pesar de los vastos recursos hídricos de la Amazonía, enfrentamos amenazas significativas, lo que hace urgente tomar acciones conjuntas. También expresó su preocupación por la falta de acceso al agua segura en regiones como Loreto, a pesar de estar rodeadas por ríos amazónicos.
La Cumbre no solo busca generar un espacio de diálogo, sino también rendir homenaje a las iniciativas pasadas que han defendido el derecho al agua como bien común. Inspirada en encuentros históricos como el del Consejo Episcopal Latinoamericano de 1971, esta reunión espera ser un punto de inflexión en la lucha por la protección del agua y el medio ambiente, dice Cadenas.
“La preservación del agua no es solo un compromiso religioso, sino una responsabilidad compartida por toda la humanidad, se debe de tomar medidas concretas para garantizar condiciones de vida dignas para todos”.
El evento se podrá seguir en línea a través de las redes sociales del Vicariato de Iquitos y Radio La Voz de la Selva.

Cumbre Amazónica del Agua en Perù lanza llamado por el derecho al agua
Cumbre Amazónica del Agua reúne en Perú a 300 participantes provenientes de 10 países
“El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la supervivencia de las personas, y por eso es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos.”
Papa Francisco, Laudato si’ 30
La Cumbre Amazónica del Agua se llevará a cabo del 1 al 3 de octubre de 2025 en la ciudad de Iquitos (Perú). Una cumbre internacional que busca dar voz a los pueblos amazónicos y denunciar la crisis ambiental que amenaza sus ecosistemas acuáticos.
Esta iniciativa nace del Vicariato Apostólico de Iquitos, en colaboración con el CELAM, la REPAM, la Red Iglesias y Minería y con el apoyo del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.
La Cumbre Amazónica del Agua será un espacio de encuentro entre la ciencia, la espiritualidad y los pueblos indígenas, inspirada en la Laudato Si y la Laudate Deum del Papa Francisco, para escuchar el clamor de las comunidades amazónicas y transformarlo en un compromiso concreto por el cuidado de la Casa Común.
En concreto, la Cumbre Amazónica del Agua tiene tres grandes objetivos:
Dar visibilidad a los impactos de la crisis ambiental sobre los ecosistemas acuáticos de la Amazonía occidental, afectados duramente por la extracción de petróleo, la deforestación, las represas hidroeléctricas y las actividades mineras ilegales.
Promover una colaboración eclesial y social para la protección de los ríos y el reconocimiento del derecho universal al agua y a los servicios básicos.
Compartir experiencias y fortalecer una cultura del cuidado del agua, con especial atención a las ciudades amazónicas donde el acceso al agua segura es insuficiente.
Asimismo, entre los frutos esperados de la Cumbre se encuentran: la creación de una red de comunicadores amazónicos para sensibilizar a las comunidades; un programa formativo para niños, adolescentes y jóvenes, orientado a difundir el conocimiento y la responsabilidad en la gestión del agua; un documento político y pastoral que recoja las solicitudes de las comunidades amazónicas, para ser presentado en espacios nacionales e internacionales.
De acuerdo con el programa, los trabajos culminarán también en un documento de reflexión y propuestas con miras a la COP30, que se realizará del 10 al 21 de noviembre de 2025 en Belém do Pará, Brasil.

Cumbre Amazónica del Agua: «Somos agua, somos vida, somos esperanza» – Cardenal Pedro Barreto
Del 1 al 3 de octubre de 2025, en la ciudad de Iquitos (Perú), se realizará la Cumbre Amazónica del Agua, un evento que busca generar conciencia, diálogo y compromiso en torno a uno de los bienes más sagrados y amenazados de nuestro tiempo: el agua.
La iniciativa, promovida por el Vicariato Apostólico de Iquitos, bajo el liderazgo de monseñor Miguel Ángel Cadenas, y acompañada por la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), convoca a obispos, líderes comunitarios, científicos, representantes de pueblos indígenas, organizaciones sociales y organismos internacionales a reflexionar y actuar frente a los desafíos que atraviesa el agua en la región amazónica.
El agua, corazón de la Amazonía
La Amazonía es uno de los mayores reservorios de agua dulce del planeta. Sus ríos, lagos, cochas y humedales no solo sostienen la vida de millones de personas en los territorios amazónicos, sino que también son vitales para el equilibrio climático global. Sin embargo, el agua enfrenta crecientes amenazas: contaminación por actividades extractivas, deforestación, minería ilegal, derrames petroleros, así como los impactos del cambio climático que alteran los ciclos naturales y ponen en riesgo la vida de comunidades enteras y de los ecosistemas.
El agua en la Amazonía es un bien espiritual, cultural y comunitario. Para los pueblos indígenas, el agua es fuente de sabiduría, espacio de encuentro con lo sagrado y herencia que debe ser custodiada para las futuras generaciones.
Un compromiso pastoral y humano
El Cardenal Pedro Barreto, presidente de la CEAMA, subrayó la relevancia de este encuentro:
“El agua es vida, nosotros somos agua. Más del 70% de nuestro cuerpo es agua y sin ella no podemos vivir. Esta Cumbre significará un antes y un después en el cuidado del agua y en promover la conciencia de que este elemento es bendición de Dios. Somos agua, somos vida, somos esperanza”.
La Cumbre Amazónica del Agua se proyecta como un espacio de escucha y acción, donde la Iglesia, en comunión con los pueblos y con la sociedad civil, quiere reafirmar su compromiso de cuidar la Casa Común y defender la dignidad de quienes dependen directamente de las aguas de la Amazonía.
Un antes y un después para la región
Durante los tres días del encuentro, se desarrollarán ponencias, mesas de trabajo, celebraciones litúrgicas y actos simbólicos en torno al agua, buscando articular propuestas y compromisos que se traduzcan en incidencia política, acompañamiento pastoral y acciones concretas de protección.
La Cumbre no solo abordará el agua desde su dimensión ecológica, sino también desde sus implicaciones sociales, culturales y espirituales. Se espera que este espacio marque un hito en la defensa del agua como derecho humano fundamental y como don de Dios para toda la humanidad.
La CEAMA invita a todas las comunidades eclesiales, instituciones y personas de buena voluntad a acompañar este proceso, reconociendo que defender el agua es defender la vida y la esperanza de los pueblos amazónicos y del planeta entero.

Cumbre Amazónica del Agua: urgencia de proteger los ríos ante las crecientes amenazas
Iquitos, la región peruana rodeada de agua -donde el 60% de la población no tiene acceso al agua potable, según Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI)- será el epicentro de la Cumbre Amazónica del Agua, que se llevará a cabo los días 1, 2 y 3 de octubre.
Este evento es organizado por la Vicaría del Agua del Vicariato Apostólico de Iquitos, con el respaldo de más de diez organizaciones nacionales e internacionales. La Cumbre busca arrojar luz sobre la crítica situación del agua en la Amazonía, amenazada por: derrames petroleros, minería ilegal, sobrepesca, el uso de químicos en cultivos ilegales, entre otros, que afectan la vida acuática, el equilibrio del ecosistema amazónico, la biodiversidad y la seguridad alimentaria.
Barbara Fraser, coordinadora de la Vicaría del Agua del Vicariato Apostólico de Iquitos, señala que casi todas las ciudades amazónicas sufren sequías e inundaciones cada vez más frecuentes y severas, fenómenos directamente relacionados con el cambio climático. La Amazonía, que alberga vastas reservas de agua dulce, enfrenta una creciente demanda que hace urgente proteger sus fuentes hídricas de la erosión y la alarmante contaminación. Fraser menciona que durante los tres días de la Cumbre se tratarán diversos temas críticos, intercambiando soluciones y estrategias efectivas implementadas en diferentes partes del mundo.
Un ejemplo de los desafíos actuales es el crecimiento de las economías ilegales en toda latinoamérica, que se ha convertido en un problema transfronterizo. Un informe de Conservación Amazónica (ACCA) destaca el crecimiento de la minería ilegal en la cuenca del Chinchipe (frontera con Ecuador), en la triple frontera del Putumayo (con Colombia) y en la cuenca del río Madre de Dios (con Bolivia).
En Perú, la minería ilegal de oro se ha expandido en nueve regiones amazónicas, siendo las más afectadas: Loreto, Huánuco, San Martín, Madre de Dios y Amazonas, lo que implica, incluso, un grave riesgo para las Áreas Naturales Protegidas. Esta situación afecta hasta a 73 comunidades y más de 200 cuerpos de agua. La falta de control estatal frente a esta actividad ilegal ha causado la contaminación de los ríos, repercutiendo en la salud de las personas, así como en la seguridad alimentaria y la agricultura local. Así lo demuestra un estudio que analiza la contaminación del río Nanay: 80 % de las personas examinadas presentan niveles elevados de mercurio en sus cuerpos, a causa del consumo de agua y pescado contaminados.
Esta actividad ha abierto nuevos frentes de deforestación, contaminación y cambio de uso del suelo. La incorporación de maquinaria pesada, motores y bombas de succión ha incrementado notablemente su impacto sobre los bosques y ríos de la amazonía peruana, siendo el impacto hidrológico más profundo: “Se han identificado más de 180 cuerpos de agua con presencia de dragas mineras, que alteran de manera constante los sistemas hídricos, incrementando los sedimentos en suspensión, contaminando las aguas con mercurio y arsénico, y modificando la geomorfología fluvial. Estas transformaciones afectan no solo la calidad del agua y los hábitats acuáticos, sino también la conectividad entre ecosistemas ribereños”, sostiene el informe.
Se estima que más de 100,000 hectáreas de bosques tropicales han sido destruidas en los últimos 10 años debido a la minería ilegal en la Amazonía peruana, generando consecuencias ambientales, sociales y económicas en el bioma amazónico peruano.
Esta actividad no solo provoca la pérdida de cobertura boscosa y biodiversidad, la destrucción de los recursos naturales de los que dependen las comunidades indígenas y ribereñas para vivir, sino que también está estrechamente vinculada a problemáticas sociales y económicas como la trata de personas, el crimen organizado, el tráfico de tierras y la corrupción.
La Cumbre Amazónica del Agua representa una oportunidad crucial para reflexionar sobre la importancia de estos recursos hídricos y abordar las medidas necesarias para su protección. La desinformación y la falta de conciencia sobre el valor de la Amazonía y sus ríos han contribuido a la indiferencia frente a su conservación. Los ríos son las venas de la Amazonía, vitales para la regulación del clima y la biodiversidad del planeta.
Durante tres días, Iquitos albergará a activistas ambientales, académicos, líderes indígenas, miembros de la iglesia Católica, estudiantes universitarios, de diversos países, entre ellos Colombia, Ecuador, Bolivia, Brasil, El Salvador, otros.